Часть 29

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QUINN: ¿Tienen nachos en la carta?
HOMBRE: ¿Quieres los nachos Aloha?
QUINN: Eh, sí.
HOMBRE: Nachos Aloha, marchando.

RACHEL: ¿Quiénes eran?
SHANE: Ah, los alemanes que se alojan en nuestra suite. Es un puto mentiroso.
RACHEL: ¿El marido?
SHANE: No, no, el gilipollas, ese que tienen puesto en recepción.
RACHEL: ¿No se había disculpado?
SHANE: Sí. Me dijo que los alemanes se van el miércoles y que no hay tiempo de cambiarnos a su suite. Y ellos me han dicho que se vuelven a Hamburgo el martes.
RACHEL: Pues entraremos en la suite el martes. ¿Cuál es el problema?
SHANE: Ah, la mentira.
RACHEL: A lo mejor es que se ha equivocado.
SHANE: No. No quiere que ocupemos esa habitación.
RACHEL: ¿Por qué no va a querer que la ocupemos? ¿Qué más le da?
SHANE: Porque fijo que le parezco un gilipollas.
RACHEL: ¿Has sido un gilipollas?
SHANE: No, no, de hecho, me he esforzado por no serlo.
RACHEL: ¿Pero has fallado?
SHANE: Llamaré a mi madre, a ver si le han reembolsado la diferencia.

MADRE: Hijo, ¡hola!
SHANE: Mamá, ¿cómo estás? A ver, escucha. El problema con la habitación no lo han resuelto. ¿Puedes comprobar si tienes un reembolso del White Lotus?
MADRE: Podríamos llamar a Lorenzo.
SHANE: ¿Quién es Lorenzo?
MADRE: El de la agencia de viajes. Siempre nos atiende. Es un genio.
SHANE: Sí, sí, dile que haga algo.
MADRE: ¿Seguro? ¿Quieres que lo haga?
SHANE: Sí, ¿por qué no? Para eso están las agencias, ¿no?
MADRE: Vale, que lo arregle.
SHANE: Se lo va a pedir a Lorenzo.